El que inventó el calendario inspiró la lista de metas, las excusas para celebrar  y los famosos cambios radicales que realizamos cada vez que cerramos un ciclo. Sí, somos una especie que se guía por el tiempo de los calendarios, y lo mismo pasa con nuestro entorno material y cambios estéticos. ¿Se acuerdan que hablamos que el color de pelo define nuevamente lo que usarás al salir a la calle? Bueno, ¿que pasa cuando llega a final de año? En mi caso, mi querido ropero se vuelve en un espacio que tiene dos salidas: ordenar o crear una necesidad (falsa) de comprar más ropa aún.

Cuando pensé en ser columnista de este espacio me la jugué, no sólo por ser parte de este lindo proyecto, sino también porque quería adoptar una nueva forma, cambiar aunque sea un pedazo de mi ser tan material que me pesa día a día. Y bien, ¿qué ha pasado? Estuve toda la tarde del viernes compartiendo mi trabajo versus revisar mentalmente mi clóset o lo que llamo “esas tenidas formales que siempre sirven para ocasiones especiales”. Entonces, mientras pensaba en qué escribir, llegó esa visión: me estoy rehabilitando del mal consumista, aunque sea un poco. Este año no compraré nada.

La decisión estaba tomada. Ordenar y tener éxito en esa misión. Hace 5 años fácilmente les hubiese dicho que “el glamour está ante todo para celebrar la llegada del año nuevo”. Pero hoy, con seguridad les puedo decir que no, depende del lugar y del estilo de vida que tengas, entonces, ¿cuál es el look perfecto?

Muchas se sienten cómodas con la idea de lucir femeninas sin rayar en lo exageradamente elegante. Para aquellas señoritas está el look “clásico”, lo interesante es que hay opciones: vestidos de colores o negros que mezclados con los tacos pomposos que la llevan (o cualquier zapato de taco alto) y listo, look terminado.

Este look clásico es ideal para las celebraciones en ciudades donde sabes que no tienes que andar corriendo, o en definitiva, que permanecerás en un lugar cerrado. Si tienes problemas con los tacos, recuerda también que llevar contigo zapatos bajos  o simplemente llevarlos como zapato principal, ya que puedes verte igual de femenina.

Otro look sería el “casual”. Perfecto para aquellos que pasaran una noche mucho más extremas. En mi caso es el perfecto, porque estaré en la costa, sin planes oficiales y cuando es así terminamos con el novio compartiendo con amigos, pero antes recorriendo la Avenida Perú en Viña del Mar para esperar los fuegos artificiales.

¿Qué necesita un look casual? Lo que tengas, que sea cómodo, pero principalmente jeans, una polerita linda, zapatillas (o bototos) y una chaqueta. Así, sin más problemas podrías tomarlo como un look para cualquier carrete, y no te sentirás incómoda jamás si terminas en un local comiendo completos (YAY).

Ahora, el look casual también puede tener accesorios que le den un toque glamoroso pero con el ingrediente, sí, el popular glitter. Desde chaquetas, pañuelos, zapatillas, etc. Cualquiera mezclado, tal vez con negro, funciona perfecto.

¿Qué hare yo? Tengo dos ideas en la cabeza. Usar un vestido simple pero negro con zapatos bajos, pantys negras y una chaqueta larga casual. O tal vez con una mini o falda con el mismo complemento anterior. Y, ¿de dónde lo sacaré? De mi querido clóset, el único lugar donde sé que lo que hay fue escogido por mi (eso pasa cuando eres adulta y gastas la mitad de todos tus primeros sueldos en ropa). Y listo, espero tener éxito (incluya una risa incómoda acá).

Espero, queridas lectoras y lectores, que este año sea increíble, lleno de sorpresas y aventuras inolvidables.

¡Mucho éxito y no olviden ordenar sus roperos!