El próximo lunes me voy de Santiago por trabajo, algo así como “un viaje soñado-nerd”. ESET, una empresa de seguridad informática, envió una invitación a la revista (en donde escribo) y me tocó a mi aceptarlo. No se imaginan lo emocionada que estoy, será mi primera vez en Europa, pero no estaré en cualquier lugar, visitaré Viena y Bratislava, capital de Eslovaquia (sí, muy freak).

Pero toda la emoción implica organización. Dejar encargado a mis gatos, cambiar euros, etc. Pero hay algo malo en este sueño sudaca: hacer la maleta y escoger qué llevar, una misión mucho más difícil que recordar que debo limpiar el baño alguna vez en la vida.

Como he tenido otras experiencias buenas y malas, les dejaré aquí un pequeño instructivo para que todas las veces que puedan viajar la pasen bien y regresen sin novedad a sus hogares.

Prioridades

Salir fuera del país no sólo implica buscar un adaptador para cargar tus gadget favoritos y tu plancha de pelo, también necesitas como prioridad ver en qué estación del año están. En mi caso, allá comenzó el frío y eso es un problema si eres de los organiza el closet por temporada. Necesitas tener tus mejores prendas de invierno para escoger qué usarás con el máximo de los cuidados.

Pero también hay un clásico problema. Estás segura de que viste esa polera linda en tu closet, aseguras que estará ahí una hora antes de irte, pero no fuiste porque te confiaste; la vas a buscar y te das cuenta de que está sucia. Sí, justo allí está la segunda prioridad. Siempre debes revisar con días de anticipación que todo está limpio, al menos lo que necesitas.

Errores de siempre

Siempre he creído que mi maleta y el closet son una especie de parientes, que les cuesta separarse, y que le gusta compartir el mismo caos. Pues bien, si eres de esas persona que viven con ese problema, debes tener claro que debes seguir un par de recomendaciones: a la hora ordenar tu valija lo primero que debes entender que no te vas de la casa, serán eternos traslados donde tu te harás cargo de la maleta y nadie te podrá ayudar, así que necesitas llevar lo menos ropa posible o llevar lo que sabes que usarás sí o sí. ¿Fatal? ¿Cruel? Esa es la realidad de viajar solita (o), pero no eso no quita la entretención y dejar de lado tu imagen. Nunca, señoritas.

¿Qué dicen los expertos? No lo sé, pero las madre o padres, siempre tienen algo qué decir y a larga – aunque sus corazones adolescentes no lo quieran aceptar – siempre aciertan. “Abrigo, chaleco, un jeans, zapatillas, bototos y los calzones que corresponden a los días que estarás”, eso me explicaron y sí, estoy de acuerdo. Pero, ¿qué pasa si quieres llevar esa polera que sabes que te queda bien, o esos jeans que están un poco gastados pero se ven bien con cualquier cosa? Sean valientes (de paso me lo repito en mi mente), porque hay muchas probabilidades que al llegar al lugar te pondrás lo primero que mires por lo nerviosa que estarás por cumplir el itinerario y recorrer un trocito del viejo continente.

Siempre falta algo

Es justo y necesario revisar siempre tus cosas, tanto de ida como de vuelta. ¿Por qué? Habemos algunos que aunque juramos de guata al piso que está “todo ok”, al salir, siempre sentimos un cosquilleo que indica que algo se queda en casa o peor, en el hotel que probablemente nunca volverás a pisar. Así que sí, revisar dos veces no es suficiente, si eres de los que necesita una lista, hazlo, nunca está demás preocuparte por tus cosas.

Otro dato que quería recomendarles es poner un elemento diferenciador en su maleta, como un cinta amarrada o algún distintivo que sea fácil de reconocerlo en el aeropuerto. Siempre sirve.

Si viajan pronto no olviden dejarnos sus comentarios, y si han sufrido malas experiencias también, para que el resto no pase por lo mismo.

¡Prometo fotos y aventuras entretenidas en la próxima columna!