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MI ROPERO Y YO

Mi ropero y yo: año nuevo, clóset nuevo

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El que inventó el calendario inspiró la lista de metas, las excusas para celebrar  y los famosos cambios radicales que realizamos cada vez que cerramos un ciclo. Sí, somos una especie que se guía por el tiempo de los calendarios, y lo mismo pasa con nuestro entorno material y cambios estéticos. ¿Se acuerdan que hablamos que el color de pelo define nuevamente lo que usarás al salir a la calle? Bueno, ¿que pasa cuando llega a final de año? En mi caso, mi querido ropero se vuelve en un espacio que tiene dos salidas: ordenar o crear una necesidad (falsa) de comprar más ropa aún.

Cuando pensé en ser columnista de este espacio me la jugué, no sólo por ser parte de este lindo proyecto, sino también porque quería adoptar una nueva forma, cambiar aunque sea un pedazo de mi ser tan material que me pesa día a día. Y bien, ¿qué ha pasado? Estuve toda la tarde del viernes compartiendo mi trabajo versus revisar mentalmente mi clóset o lo que llamo “esas tenidas formales que siempre sirven para ocasiones especiales”. Entonces, mientras pensaba en qué escribir, llegó esa visión: me estoy rehabilitando del mal consumista, aunque sea un poco. Este año no compraré nada.

La decisión estaba tomada. Ordenar y tener éxito en esa misión. Hace 5 años fácilmente les hubiese dicho que “el glamour está ante todo para celebrar la llegada del año nuevo”. Pero hoy, con seguridad les puedo decir que no, depende del lugar y del estilo de vida que tengas, entonces, ¿cuál es el look perfecto?

Muchas se sienten cómodas con la idea de lucir femeninas sin rayar en lo exageradamente elegante. Para aquellas señoritas está el look “clásico”, lo interesante es que hay opciones: vestidos de colores o negros que mezclados con los tacos pomposos que la llevan (o cualquier zapato de taco alto) y listo, look terminado.

Este look clásico es ideal para las celebraciones en ciudades donde sabes que no tienes que andar corriendo, o en definitiva, que permanecerás en un lugar cerrado. Si tienes problemas con los tacos, recuerda también que llevar contigo zapatos bajos  o simplemente llevarlos como zapato principal, ya que puedes verte igual de femenina.

Otro look sería el “casual”. Perfecto para aquellos que pasaran una noche mucho más extremas. En mi caso es el perfecto, porque estaré en la costa, sin planes oficiales y cuando es así terminamos con el novio compartiendo con amigos, pero antes recorriendo la Avenida Perú en Viña del Mar para esperar los fuegos artificiales.

¿Qué necesita un look casual? Lo que tengas, que sea cómodo, pero principalmente jeans, una polerita linda, zapatillas (o bototos) y una chaqueta. Así, sin más problemas podrías tomarlo como un look para cualquier carrete, y no te sentirás incómoda jamás si terminas en un local comiendo completos (YAY).

Ahora, el look casual también puede tener accesorios que le den un toque glamoroso pero con el ingrediente, sí, el popular glitter. Desde chaquetas, pañuelos, zapatillas, etc. Cualquiera mezclado, tal vez con negro, funciona perfecto.

¿Qué hare yo? Tengo dos ideas en la cabeza. Usar un vestido simple pero negro con zapatos bajos, pantys negras y una chaqueta larga casual. O tal vez con una mini o falda con el mismo complemento anterior. Y, ¿de dónde lo sacaré? De mi querido clóset, el único lugar donde sé que lo que hay fue escogido por mi (eso pasa cuando eres adulta y gastas la mitad de todos tus primeros sueldos en ropa). Y listo, espero tener éxito (incluya una risa incómoda acá).

Espero, queridas lectoras y lectores, que este año sea increíble, lleno de sorpresas y aventuras inolvidables.

¡Mucho éxito y no olviden ordenar sus roperos!

Mi ropero y yo: Pasquerizate.

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La navidad está a la vuelta de la esquina, detrás de cada taco, junto a cada cara de angustia porque aún no compran todos los regalos. Entre todo ese escándalo se sumó el cambio de clima en la Región Metropolitana, el fin del mundo, los preparativos para año nuevo y tratar de conservar algunos clásicos: un lindo look para estas fiestas.

Antes, cuando no tenía nada en que gastar, me compraba un vestido para cada ocasión especial. Mi cumpleaños, navidad, año nuevo, salidas románticas organizadas, etc. Todo valía la pena para invertir. Y ¿hoy? Si bien siempre me compro un engañito por ahí, primero está pagar el cable (que tarde mal y nunca veo), antes de comprar un vestido nuevo como si el dinero saliera del aire. ¿Qué hacer? Como siempre les recomiendo ordenar sus closet, pero eso no es suficiente, las fiestas masivas requieren una ayudita, ¿de dónde? De sus blogs favoritos y un par de cosas que he aprendido perdiendo el tiempo en tumblr o a través de mis amigas estilosas.

Para ayudarlas en esta misión les adjunto un par de recomendaciones que de seguro les servirán… ¡PERO ANTES! El tiempo está un poco rebelde, así que me arriesgaré a recomendarles ordenar sus closet y preparar su mejor look tanto para días con sol como para los nublados.

Los confusos días nublados

¿Cómo se vistieron para ese día que llovió? Yo hice el ridículo. Jeans, zapato bajo sin calcetines, chaqueta de cuero, y un pañuelo. De verdad, nunca creí que llovería. ¿Moraleja? No subestimen al señor del tiempo, porque aunque suele engañar, preferible prevenir antes que lamentar o pareces perrito mojado en las calles.

¿Entonces? Recurrir a las pantis, con un vestido o un short nunca está demás. Pero hay más opciones. Usar jeans y zapato alto o botines también son una buena dupla. Te invito a ver las siguientes opciones, para ver si te gustan.

Para darle “otra vuelta” a mi ropa tiendo a mirar lookbook.nu, que me inspira y me ayuda a innovar, porque esa la gracia por sobre cualquier cosa. Es simple, arriesgarse a bucar algo distinto, formal, y cómodo, porque si bien es una fiesta importante la navidad, aquí no es necesario ofrecer glamour como en año nuevo.

Así que revisa, porque siempre hay más prendas de media estación de las que creemos en nuestro closet, para estas temperaturas rebeldes es ideal.

Verano en plenitud

Este viernes partió el verano y como muchos ya lo habrán notado, fue el día más caluroso de la semana. La cena de navidad bajo estas temperaturas podría aguantar una mini falda, pero aquí, entre nos, ¿qué pasaría con aquellos familiares rígidos como una tabla? Probablemente no lo toleren, por lo mismo no se arriesgue a tal extremo. Pero hay más opciones igual de cómodas y coquetas. Los vestidos  ligeros, negros, de colores o del que sea tu gusto son infaltables en esta temporada, en especial si van acompañados de un zapato alto o unas chalitas con taco. ¿Ya lo están imaginando verdad? Pues bien, corre y busca en tus vestidos más cómodo y con estilo. ¿Tendencias que volvieron? Puntos, flores y transparencias.

Te recomiendo, que aunque sea de seguro un día familiar, probablemente en la noche sientas frío, por lo mismo siempre sal con un chalequito de acorde con tu look.

Ahora no me queda nada más que desearles una feliz fiesta este fin de semana largo. Y recuerden, ordenar su closet es la única arma secreta para tener un look seguro, gratis y entretenido en cualquier ocasión.

Mi ropero y yo: Mascotas v/s ropa, la historia sin fin…

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Todos los días tengo el mismo desafío, “¿qué ropa de mi closet estará con menos pelos?” Sí, soy de esa gente que tiene mascotas y sale a la calle con las consecuencias: pelos de gato en todos lados.

Nunca pensé que sería así de evidente, nunca lo noté en el resto de mis amigos. ¿Será que soy indecente? Soy ciega, ¿y por eso no logro distinguir que el resto tiene pelos? ¿Lavar es la solución para sacar los pelos de tu ropa?

Vamos por parte. Sí, todos los que tienen gatos o perros de gran melena o están “pelechando” (ya me da escalofríos escuchar esa palabra) tienen pelitos en su ropa, pero unos tienes más que otros encima, ¿por qué? Aquí les vas un par de teorías:

Compartir cada rincón: los animales domésticos en general sienten que tienen el mismo poder que tu sobre todo tu hogar, por lo mismo, si olvidaste tu vestido favorito negro en el piso, y tu gato es gordo y blanco… ok, perdiste, porque probablemente ese gato hermoso pasó más de alguna vez por encima de tu prenda favorita. No te mientas, en el trabajo los Doglovers te lo harán notar si lo vuelves a usar y no lo has limpiado lo suficiente, porque la lavadora no basta, necesita una escobilla fiel para sacar todas las pelusas.

Todo lo negro está en peligro

Te encontraste con esas calzas maravillosas que no veías desde el verano pasado. A las horas después, volviste a tu pieza y olvidaste que las dejaste en la silla favorita de Cachupín, que resulta ser un perro con mucho pelo. Y no insistas, gritar no aleja los pelos de tu mascota, amiga.

Dormir con ellos es un arma mortal

Hay dos tipos de dueños de mascotas, los que duermen con sus fieles amigos y los que los dejan fuera de su pieza. Yo soy del segundo grupo. ¿Qué significa? Cada vez que me levanto no sólo sé que mis pulmones están llenos de pelos, también sé que mi cama se ha transformado en un casa de acogida para pelos de gato. Sacudir, para variar, no es suficiente. ¿Qué hacer? Mi corazón de abuela lo duda cada noche, pero la única solución es mantener a los gatos alejados de mi pieza, y eso sólo se logra sólo cuando recuerdo cerrar la puerta de la pieza antes de quedarme dormida, y cuando salgo al trabajo. ¿Dormir con tus gatos gordos es demasiado rico como para apartarlos? Pues si no quieres terminar comprando ropa nueva cada vez que tu lavadora no deja limpia tu ropa, en serio, esta es la única solución gratis.

El romance entre tu escobilla y tu closet:

Hay parejas que están destinadas al éxito, una de esas es tu escobilla para exterminar todos los pelitos que están en tu ropa querida y tu closet, que mantiene – si está cerrada la puerta- a los gatos alejados de tu ropa. Es difícil, pero es la única fórmula para el éxito. Ahora, esa relación no funciona si no estás pendiente de respetar esos patrones o todo se puede ir al carajo, sólo porque no cuidaste tu ropa.

¿Entonces? Como ven, es un trabajo difícil, así que si tienen un amigo con mascotas y no tienen pelos en su ropa, préndales velitas, porque ellos son seres responsables con poderes mágicos y mucha perseverancia. Para el resto, abrácenos, porque no sabemos lo que hacemos, o somos muy mamones para dormir sin nuestros retoños de cuatro patas.

Mi ropero y yo: El rebelde calor

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No sé por qué, pero hay una especie de humano que cree que los días nublados o con mucho sol definen su estado de ánimo. Yo soy de esa gentuza loca. Y esta semana mucho de esa misma calaña vivimos cambios inesperados y el calor me puso de mal humor, ¿por qué? No sabía con qué vestirme.

Como es costumbre, en primavera se puede “disfrutar” un enredo con las temperaturas que más de un estornudo dejó. Nadie, simplemente nadie, sabía qué ponerse. Por mi parte, ver que de pronto no salía el sol con la intensidad que caracteriza estas épocas – se supone – me sacó más de una sonrisa. Pero el resto de la sociedad santiaguina era un desfile de estaciones compartiendo la misma vereda. Gente con sandalias, con botas, con chaquetas, con poleras, con polerones, con mini falda o micro-vestidos sensualones, todo eso junto pegados en el metro o peleando por tomar un taxi para no llegar tarde a algún lugar.

Como siempre, queridos lectores, estoy aquí para -patudamente- ofrecerles una solución para afrontar a nuestra querida primavera, que sólo a dos semanas de acabar le gusta dejar caos en nuestra elección diaria del idealizado, “atuendo perfecto”.

Los días parten con altas temperaturas, pero si eres de aquellos que vuelve a casa tarde porque prefiere tomarse un café o tomar una rica cerveza helada, es probable – al menos siendo mujer – que necesites tener en tu cartera un chaleco, que será odiado por el peso, pero  sabes que en tu corazón de abuela, que será útil en algún momento. Y, ¿el resto?

Como les he comentado, si bien hay cosas nuevas, la moda no ha cambiado mucho. Vuelven las flores y colores fuertes, como los pantalones de colores, que hace cuatro años causaban furor, hoy regresan a las vitrinas en gloria y majestad, pero con fuerza en venta para ambos sexos… bueno, al menos eso dicen las calles de Providencia, el barrio Lastarria y casi todos los blogs de moda y tendencia nacionales.

Pero si hace mucho calor, tus piernas no están lo suficiente bronceada  como para usar vestido, ¿te cubres igual? ¿derretirte sentada en un escritorio trabajando (o haciendo la práctica) es la única opción? No señoritas, el otro día vi la luz de la comodidad: la falda larga.

Hace fácil seis años me dio por usar falda larga, algunas heredadas y otras compradas por ahí, pero nada muy caro. No recuerdo si fue esa época media gitanesca (no se preocupen en recordarlo, tengo muy buena memoria para leseras) que hubo locuras adolescentes en búsqueda de un estilo, pero el asunto es que quedaron y como nunca boto la ropa allí estaban, esperando que un día cualquiera y buscando otra cosa, vaciara mi closet y me cayera en la cara – literalmente como una ola de ropa cayó en mi-.

Me decidí a usarla, para ir al trabajo y fue sin duda la mejor opción de todas. Junto con una blusa negra sin mangas, y unos zapatos bajo, fui feliz. Descubrí que tenía bolsillos, y más aún la amé. Si bien ese día glorioso terminé con mucho frío, por todos los cambios que me he quejado en los primeros párrafos de esta columna.

Otro descubrimiento es la opción de usar eso que pensaste que en verano no pega ni junta: los bototos.

En una de mis primeras columnas los cité como una opción, y hoy les vuelvo a recordar que aún pueden ser usados en más de una ocasión. Los botos, con jeans y una polera son perfecto, y también con vestidos.

 

 

Si te gustó como se ven, no los sintiesen a sólo usarlos en invierno, en estaciones más calurosas también pueden ser un accesorio ondero que se ve bien y son cómodos para caminar siempre.

También volvieron las chalitas con corcho. No sé su nombre formal, pero sí, son las mismas que se usaran en la temporada pasada. Altas, muy altas o de taco pequeño, también son parte de look veraniego de muchas marcas y blogueras chilenas.

La moraleja de hoy – y creo que casi siempre- es reciclar. Es un simple plazo como observar y ordenar que tienes en tu closet, ¿pero y el tiempo? Un domingo es perfecto para y prepararte para lucir lo mejor de una de tus mayores inversiones injustificadas, tu closet.

¡Esperamos sus comentarios!

Mi ropero y yo: Nuevo color de pelo, nueva lucha contra tu closet.

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Los seres humanos amamos los cambios, esos entretenidos por lo menos. Los desafíos abren nuevas sensaciones y así, un sinfín de acciones en cadena… pero hay un momento en la vida que esos cambios simbolizan más que un remezón: el cambio de color de pelo, ¿qué me combina ahora?

Cambiarte el tono es una sensación tan especial, que sólo las que han pasado por aquello me entienden. Sí, casi como el “eje” sólo que esto es menos cristiano y pocas veces tan llorón.

El impacto

Lo primero es sentirte bonita y cómoda, el segundo impacto es que sientes que nada de lo que tienes en tu closet combina con tu “nueva yo”, ¿Qué hacer? ¿Morir? ¿Comprar ropa nueva? No se asusten compañeras, esta decisión es sólo el principio de los que llamo, “nuevos objetivos” o como otros conocen “volver a querer lo tienes en tu closet”.

Mientras eso pasa no se desesperen, no compren lo primero que vean en las tiendas y mucho menos sigan al pie de la letra todas las recomendaciones, como por ejemplo, si tienen el pelo morado, no le digan adiós al lila  y todos sus derivados, con audacia y sentido común siempre pueden lograr un buen look sin tener que gastar un solo peso.

Nuevos objetivos

Como siempre, queridas lectoras, la dinámica recomendada es ordenar sagradamente tu closet, casi como si no hubiese mañana. Sé que regalonearse de vez en cuando con algo nuevo es necesario para algunos corazones compradores compulsivos, yo lo entiendo, pero la calma es la mejor arma para crear un nuevo outfit. Sí, lean blogs, pero por sobre todo observen si se sienten cómodas con los colores, porque los cambios estaciones, como la primavera, lo permiten.. como por ejemplo, si bien el negro es un elemento imposible de ignorar, no olvides que hay gran variedad de colore pasteles que con la primavera conviven perfecto.

Si quieren ver más información sobre colores de pelos y qué ropa usar, visiten uno de nuestros post, “Vístete según el color de tu pelo” 

Descúbrete

Tienen que darse tiempo para observarse, de saber si les gusta el nuevo color de pelo y si no, también recordar que siempre pueden sacarlos (con ayuda una buena peluquera, pues), pero les recomiendo no rendirse tan pronto, porque si optaron ese color es por algo, y tienes en tu hogar – lo más probable – la ropa que necesitas para afrontar este nuevo reto.

Pero no todo es ropa, también son los accesorios que le dan el toque final, como un cintillo, aros, un pañuelo y tal vez un sombrero, que les darán toda la onda que están buscando.

No olvidemos el maquillaje, que sin duda le entregarán luz a sus rostro y más coraje para lucir atractiva, sin necesidad de salir de casa a cambiarse el pelo o comprar un nuevo vestido de los miles que probablemente ya tienen.

Pregúntale a tus amigas

Por lo general  el camino para recorrer nuevos horizontes estéticos tiene que pasar por los oídos de tus mejores amigas. Por ejemplo, la Cata se hizo un cambio radical, que probablemente sólo en estos años que quedan de loca juventud, se podría hacer… ¿qué se hizo? Se tiñó el pelo morado. Se ve increíble, media rockera, sin duda una elección acertadísima. Tiene 23 años, y obvio que si no lo hacía ahora, no lo iba a hacer nunca. ¿Qué ha pasado desde entonces? Le costó mucho obtener su color de pelo, pero hace sólo unos días vi los resultados finales y se proyecta como una chiquilla nueva. Se ve más atractiva, y se le nota que se siente más bonita. ¿Moraleja? Hay que atreverse. Sobre su ropa aún está en proceso de adaptación, pero de momento la he visto usar negro y  junto con su piel blanca, resultan ser un conjunto atractivo e útil para muchas ocasiones.

Y ustedes, ¿se han hecho algún cambio radical? Esperamos sus comentarios y ¡no olviden ordenar sus closets!

Mi ropero y yo: Algunos secretos de Viena

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Después de cuatro días en Bratislava, Eslovaquia, me tocaba la última parte del viaje: pasar el fin de semana en Viena. Llegué y me deslumbré. Probablemente quedé más ciega de lo que soy con sus tiendas, ciudadanos onderos y paisajes.

Vamos por parte. ¿Aguantó la elección de ropa que llevé desde Chile el clima de esa ciudad? La verdad es que terminó siendo la misma historia que en Bratislava: morí de frío y sobreviví con la bufanda, gorro y guantes que adquirí días antes. Y confirmé y cumplí uno de los errores que comenté en la columna de hace dos semanas, ¿a qué me refiero? Llevé ropa a pasear, porque simplemente la ocasión para vestir formal nunca llegó (llevé una falda, pantis y una chaqueta para verme como una periodista seria). Triple “snif”.

Y en Viena, ¿qué tenía que hacer allí? Fue una especie de regalo por la buena onda de parte de ESET, porque pudiendo regresarnos a nuestros países (a los dos invitados, periodista mexicano y yo), nos dieron la posibilidad de conocer otra ciudad. Increíble, ¿verdad? Bastante.

Llegué en la mañana y salí a buscar un lugar para comer. En ese camino recorrí los puestos de navidad que ya estaban instalados en la ciudad y comencé a observar a la gente:

Anteojos ópticos gigantes

Mientras que en Chile aún los famosos “lentes” grandes siguen siendo un artículo hipster o feo para algunos, allá en Viena era muy normal. Tanto hombres como mujeres y de diferentes edades tenían uno. De hecho, era tan común que sólo aquellos que se atrevían a jugar más con diseños y colores eran más atractivos que llamativos por tener unos. ¿Algunos se vendían en la calle como acá? No, no vi “anteojos juleros” en ningún lado, así que aparentemente todos los que andaban con ellos tenían cristales con aumento real. ¡Diga no a los lentes falsos!

¿Look uniformes? Jamás

Había de todo en la senda del Señor, como dice mi mamá. Mujeres abrigadas, pero con onda. Hombres guapos con sus pololas guapas y hombres con sus hombres, cada uno con su estilo. ¿De verdad era “tan así”? Sí, de hecho, sentí que estaba en un blog en 3D de moda y tendencia, desde cosas de lujo, hasta compradas en tiendas genéricas. La diferencia era que cada uno se vestía a su manera, sin importar nada (apuesto). ¿Será original o el estilo está en el otro lado del mundo? Está en el otro lado del globo, pero igual en Chile estamos aprendiendo. Bueno, al menos eso dicen las buenas lenguas.

Las mascotas son parte del todo

Además de estar perdida entre tanta persona linda, me llamó la atención como de pronto los escenarios se transformaran en la película de los 101 dálmatas (la primera animada), ¿por qué? No sé si lo recuerdan, pero en esa cinta todos los perros se parecían a los amos de alguna u otra manera. En Viena era la misma historia. Si bien había mucha gente caminando, y recorriendo cada rincón de la ciudad, a medida de que avanzan las horas veía a una persona acompañada con su perro. Ya sean de raza, quiltro, o muy pequeños con ropa encima, era tan particular la relación visual entre ambos, que no pude evitar fijarme en cada pareja de humano y perro que divisaba. Entretenido, pero no se asusten, no era enfermizo, ni una especie de comercial de perro, era simplemente algo así como mágico y entretenido. Y bueno, que decir de la cercanía entre ambos, ya que los locales, tanto supermercados como cafeterías, dejaban entrar a los perros con sus amos. Si eres de esos que dicen que los perros o cualquier animal debe estar fuera de la casa, mejor no vayas a Viena, te vas asustar.

El resto del viaje fue caminar mucho, recorrer todos los museos que mis pies aguantaron y tomar mucho café y cerveza, y aunque quiera contarles más detalles no vienen al caso a la línea editorial de la columna. ¡Pero les dejo algunas fotos del viaje!

Esperamos sus comentarios y recuerden siempre ordenar sus closets, porque siempre hay sorpresas allí.

Mi ropero y yo: Bratislava’s Style

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Europa, hermoso continente que cuando es primavera-verano en Chile, aquí es todo al revés. Tal como les conté la semana pasada, hacer las maletas para cambiar completamente de estación es una misión imposible, pero aquí estoy, con una chaqueta enorme que no fue suficiente. Abrigada como un hijo único, que al menos en Bratislava (Eslovaquia) es decir poco. Pero tuve un par de desafíos más que me gustaría compartir con ustedes, queridos e infieles lectores.

Partí el lunes de Chile, fueron 14 horas vuelo, dos escalas, y una mochila junto a mi cartera deforme con leseras, además de la maleta (leer columna anterior AQUÍ) que todo el tiempo pensé que no llegaría a Bratislava junto a mis queridas cosas. Todo iba bien hasta que viví en carne propia lo que era estar en un lugar increíblemente helado, con buena calefacción en cada rincón particular o público, condición que redefinió la estrategia de “vestimenta” para los días venideros. Una vez, una colega española me lo comentó, “En España el invierno es cruel, pero siempre estas rodeada de calefacción… todo el tiempo”, algo completamente distinto a nuestro querido Chile, donde debes usar mil capas de protección contra las bajas temperaturas, porque simplemente son pocos los lugares que te ayudan a combatir el frío.

Así que la situación era la siguiente: todos parecían esquimales pero al momento de llegar a un lugar andaban con polera y short (exagero). Primer impacto, porque nunca consideré traer ropa para esas ocasiones, todo lo que hay en mi maleta es abrigado o semi-abigrado, así que tuve que aguantar que me corriera la gota gorda, porque lugar que visitábamos tenía al menos 25 grados o un poco menos como temperatura interior promedio. Demasiado cosmopolita para mis suposiciones, pero ojo, es mi primera vez en estas tierras, así que me tendrán que perdonar lo pava, ¿no?

El segundo día nos llevaron a un tour por el casco antiguo de Bratislava. Muchas historias y monumentos increíbles, pero como la ciudad es más pequeña que Santiago, pudimos conocer casi todos los lugares importantes (al menos eso nos dijeron). En esos inspiradores recorridos a pie, mi colega mexicano (la invitación era sólo para dos periodistas de Latinoamérica) y yo estábamos que nos desarmábamos de frío, ¿qué podíamos hacer? Como él es un hombre hecho y derecho lo aguantó, pero como yo soy un mujercita consentida miré con cara de drama a la relacionadora pública de ESET (empresa de seguridad informática que nos invitó al viaje), y tuvimos que ir a una tienda a un par de pasos de donde estábamos recorriendo y allí ella me compró guantes, un gorro y una bufanda (en un principio se lo iba a pagar después, pero al final fue un regalo de la empresa #aww). Están tan bien hechas, que no volví a pasar frío. Se preguntarán si es que no tengo guantes y bufanda en Chile, pues sí, pero los guantes siempre se me pierden después de que termina el invierno y la bufanda (al menos la más bacán de todas) la olvidé en casa de mis padres hace un par de semanas, y como acá es otoño jamás pensé que iba a sentir ese horrible frío. Sí, lo sé, doblemente pava.

Los días que siguieron fueron igual de sorpresivos. Me di cuenta que las personas no usan colores fuertes, las mujeres no usan collares o aros llamativos, algo que jamás me espere, porque creí que acá todo sería más glamorosos, cosa que no es malo, pero me impacto lo relajados (en todo sentido) que son. Es muy común dejarse llevar por las frívolas imágenes de internet y creer que todo Europa es uniforme y lleno de glitter, pero no, al menos de lo que he visto, Bratislava no es parte de ese prejuicio y mi corazón huaso lo agradece, pero casi nunca me sentí incómoda o fuera lugar (al menos la mayoría del tiempo).

Mi última noche en Bratislava (anoche) fue increíble. Después de una tarde completa de entrevistas y paseos por las instalaciones por ESET (y muchos pendientes que debía solucionar en mi querido América), nos llevaron a un bar tradicional. Allí pedí cerveza, improvisé inglés (porque allá casi todos saben inglés, así que era mi única arma de comunicaciones), y observé a las personas nuevamente. Y nuevamente allí estaba mi cara de sorpresa rodando por el piso, porque increíblemente vi a mujeres con vestido, sin pantis y una chaqueta enorme, ¿era real? Sí, y no quise ni preguntar, para sonar más sudaca aún.

Pero aquí no termina mi “#EuroNerdTrip”, hoy llegué a Viena, así que espero contarles más detalles sobre esta ciudad increíble la próxima semana.

¡No olviden comentar y ordenar sus closet!